Fermentación líquida: la razón científica detrás de una dosis menor en los hongos funcionales
En los últimos años, el mercado de hongos funcionales se ha llenado de polvos de hongo seco y molido, con dosis recomendadas que suelen ubicarse en varios gramos al día. Pero la cantidad de producto que se toma no dice nada, por sí sola, sobre la cantidad de compuesto activo que contiene. Ahí es donde el método de producción —no solo la especie del hongo— empieza a marcar la diferencia entre lo que dice la etiqueta y lo que realmente se está consumiendo.
Un proceso distinto: fermentación líquida, no hongo seco molido
Aitia Biotech no cultiva hongos en sustrato sólido para luego cosechar y moler el cuerpo fructífero, que es como se obtiene la mayoría del hongo en polvo disponible en el mercado. En cambio, produce biomasa de micelio —la red de filamentos que constituye el "cuerpo vegetativo" del hongo— mediante fermentación sumergida: el hongo crece en un medio líquido dentro de un biorreactor, en condiciones controladas de temperatura, pH, aireación y agitación. Al final del proceso, esa biomasa se seca por spray-dry y se mezcla con una fibra prebiótica —que también se comercializa como alimento por separado— cuya función es proteger los metabolitos de interés durante el secado.
La fermentación sumergida es un método reconocido en la literatura científica para producir biomasa micelial de hongos comestibles y medicinales de forma controlada y en menor tiempo que el cultivo tradicional, generando polisacáridos, exopolisacáridos y otros metabolitos bioactivos (Dudekula et al., 2020). Esa capacidad de controlar las condiciones de cultivo es lo que permite trabajar hacia una concentración más consistente de los compuestos que interesan, en lugar de depender de la variabilidad propia de un cuerpo fructífero cosechado en sustrato sólido.
La evidencia detrás de Betaglucanos de Ganoderma de Aitia
Aitia Biotech aplica este enfoque de fermentación sumergida —el mismo que sustenta a Ganogen®, el ingrediente de Betaglucanos de Ganoderma lucidum (Reishi)— evaluado en un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en 125 niños sanos de 3 a 5 años de Medellín (Duque Henao et al., 2018).
Durante 12 semanas, un grupo recibió yogur enriquecido con 350 mg diarios de este ingrediente (un polvo biotecnológico con más de 70 % de Beta-1,3-1,6-glucano obtenido del micelio de G. lucidum) y el otro, yogur sin el ingrediente. El estudio encontró aumentos estadísticamente significativos, frente al placebo, en el recuento de linfocitos totales, linfocitos T CD3+, CD4+ y CD8+ —uno de los dos resultados primarios del estudio—, sin eventos adversos relacionados con la intervención.
¿Por qué importa la dosis?
Para dimensionar qué tan distinta es esa cifra de 350 mg, vale la pena mirar qué dosis se han usado en otros ensayos clínicos publicados con hongo en polvo entero. Un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en adultos con síndrome metabólico administró 3 gramos diarios de polvo de Ganoderma lucidum durante 16 semanas para evaluar factores de riesgo cardiovascular (Klupp et al., 2016).
Esa comparación tiene límites que hay que declarar: se trata de poblaciones distintas (adultos con síndrome metabólico frente a niños sanos) y de desenlaces distintos (riesgo cardiovascular frente a modulación inmunológica), así que no es un cara a cara entre los mismos parámetros. Lo que sí ilustra es que las dosis de hongo en polvo entero usadas habitualmente en investigación clínica se ubican en el rango de varios gramos al día, mientras que un ingrediente obtenido por fermentación sumergida logró un efecto medible con una fracción de esa cantidad —350 mg equivalen a menos de la décima parte de 3 gramos.
La explicación más plausible no es que el proceso "rinda más" en el sentido de producir más biomasa, sino que permite concentrar selectivamente los metabolitos de interés en el producto final, en lugar de diluirlos en toda la estructura fibrosa de un cuerpo fructífero seco y molido, que contiene además celulosa, quitina y otros componentes estructurales sin actividad biológica relevante.
Un mismo principio, cinco cepas
Aitia Biotech aplica este mismo proceso de fermentación sumergida a las cinco cepas que produce: Ganoderma lucidum, Hericium erinaceus (Melena de León), Cordyceps, Grifola frondosa (Maitake) e Inonotus obliquus (Chaga). La literatura científica respalda la fermentación sumergida como un método viable para producir biomasa micelial rica en polisacáridos y otros metabolitos bioactivos en estas y otras especies de hongos comestibles y medicinales (Dudekula et al., 2020).
Al final, la pregunta que vale la pena hacerse frente a un hongo funcional no es solo "¿qué especie es?", sino "¿cómo se produjo y qué tanto de lo que promete realmente llega en cada porción?". Esa es la pregunta que guía el trabajo de Aitia Biotech.
Referencias
Dudekula, U. T., Doriya, K., & Devarai, S. K. (2020). A critical review on submerged production of mushroom and their bioactive metabolites. 3 Biotech, 10(8), 337. https://doi.org/10.1007/s13205-020-02333-y
Duque Henao, S. L., Urrego, S. A., Cano, A. M., & Higuita, E. A. (2018). Randomized clinical trial for the evaluation of immune modulation by yogurt enriched with β-glucans from Lingzhi or Reishi medicinal mushroom, Ganoderma lucidum (Agaricomycetes), in children from Medellín, Colombia. International Journal of Medicinal Mushrooms, 20(8), 705–716. https://doi.org/10.1615/IntJMedMushrooms.2018026986
Klupp, N. L., Kiat, H., Bensoussan, A., Steiner, G. Z., & Chang, D. H. (2016). A double-blind, randomised, placebo-controlled trial of Ganoderma lucidum for the treatment of cardiovascular risk factors of metabolic syndrome. Scientific Reports, 6, 29540. https://doi.org/10.1038/srep29540